El Viejo de la Montaña
"Nada es verdad, todo está permitido."
Fundó los Asesinos, siendo pionero en el terrorismo patrocinado por el estado y el asesinato político como herramienta de poder.
Hassan-i Sabbah fue un genio estratégico que tomó la fortaleza de Alamut sin derramar una sola gota de sangre. Desde su bastión en la montaña, orquestó una red de espías y asesinos que infundió miedo en los corazones de sultanes y califas.
Se dice que drogaba a sus seguidores con hachís y los llevaba a un jardín secreto lleno de delicias terrenales, convenciéndolos de que él tenía la llave del paraíso y que solo a través de la obediencia absoluta podrían regresar.
Su orden duró casi dos siglos hasta que fue destruida por los mongoles. Sin embargo, la leyenda de los 'Hashishin' (el origen de la palabra 'asesino') perdura hasta nuestros días como un recordatorio escalofriante del poder del adoctrinamiento.
Hassan-i Sabbah (c. 1050–1124) fue un misionero que convirtió a una comunidad a finales del siglo XI a la secta nizari ismailí del Islam chiita.
Nacido en Qom, Persia.
Captura la fortaleza de Alamut.
Orquesta su primer asesinato de alto perfil.
Muere en su fortaleza, invicto.
Castillo de Alamut: Su cuartel general y jardín del paraíso.
La Orden de los Asesinos: Un grupo secreto de fedayines.
Ninguno. Su recompensa fue el poder absoluto.
La leyenda de los Hashishin.
Murió de enfermedad en Alamut en 1124.
Susurrando a través del tiempo