La psicología del arrepentimiento: por qué mirar atrás nos hace avanzar
El arrepentimiento suele verse como una emoción negativa, pero los psicólogos sugieren que podría ser nuestra herramienta más poderosa para el crecimiento personal.
Conclusión Clave
"El arrepentimiento es una señal emocional saludable para la corrección de rumbo. Nos ayuda a aprender de los errores del pasado y alinea nuestras acciones futuras con nuestros valores fundamentales."
El propósito del dolor
El arrepentimiento es universal. Es el equivalente emocional del dolor físico: una señal de que algo anda mal y merece atención. A diferencia de otras emociones negativas como la tristeza o la ira, el arrepentimiento está estrechamente ligado a la agencia personal. Crece de la creencia de que podríamos haber actuado de manera diferente.
La investigación en psicología conductual muestra que cuando se procesa de manera saludable, el arrepentimiento cumple dos funciones esenciales: aprendizaje y corrección de rumbo.
Dos tipos de arrepentimiento
Los psicólogos generalmente dividen el arrepentimiento en dos categorías:
- Arrepentimientos de acción: Cosas que hicimos. (Decir algo hiriente, por ejemplo).
- Arrepentimientos de inacción: Cosas que no hicimos. (Nunca hablar, nunca acercarse).
Curiosamente, los arrepentimientos de acción tienden a sentirse más agudos a corto plazo, mientras que los arrepentimientos de inacción perduran mucho más tiempo. El "¿Y si?" no tiene fecha de vencimiento.
Sanar a través de la aceptación
El Muro del Arrepentimiento se basa en el principio de aceptación. Al externalizar el arrepentimiento —escribiéndolo y dejándolo ir— lo movemos del bucle de rumiación de la mente a su centro narrativo. Un fantasma inquietante se convierte en una historia.
Y las historias pueden terminarse.